jueves, 21 de junio de 2018

Del Lenguaje Inclusivæ

No pretendo ahuyentar a nadie: este pequeño desvarío está escrito bajo el lenguaje que aún tengo arraigado en mi centro del habla, espero esto no distraiga a ninguno de lo que estoy planteando (de todas formas, la introducción de este post va más enfocada a aquellos que necesitamos "que nos expliquen con un dibujo" para entender ciertas cosas, y no para los que ya están en tema, nada mas lejano a querer "mansplainearle" esto a alguien - tan fuera de tema estoy, que seguramente esté haciendo ensalada entre 'sexo' y 'género' varias veces en lo que sigue, pero creo que ya pedí demasiadas disculpas de antemano). En cuanto a por qué lo escribo: tras una charla con mi novia me dí cuenta que gran parte del conflicto en torno al “Lenguaje Inclusivo” como se lo plantea, se podría solucionar con un sencillo diagrama de Venn, pero buscar “Diagrama de Venn para el Lenguaje Inclusivo” no dió resultados de búsqueda satisfactorios, así que aquí vamos:

Como en muchos menesteres, la discusión en torno al lenguaje inclusivo está poblado por opiniones que no necesariamente son desacertadas, no obstante parece que reflejan un entendimiento distinto acerca de qué es lo que está en discusión; así como nadie está "a favor" del aborto, sino que la discusión es si el hacerlo debería estar penado por la ley o no.

Los humanos parece que tenemos una necesidad de etiquetar/encasillar a las cosas: hacemos afirmaciones, luego hacemos afirmaciones sobre esas afirmaciones, trazamos líneas entre correcto/incorrecto, verdad/mentira, bueno/malo, así construímos conocimiento, y eso está bien. Pero, si bien creo que sí hay componentes en la moral que son carentes de grises e injustificables bajo ningún concepto, la división binaria no es (no debería ser) universalmente aplicable: hay cosas que caen sobre un espectro de posibilidades y agruparlas "redondeando" a 0 o a 1 me resulta incorrecto.

Distintos idiomas marcan (o no) las diferencias de género de una otra forma, de los que conozco son pocas las ocasiones en que resulta válido hablar en género indefinido o irrelevante (más allá de al hablar acerca de 'cosas', que en inglés son eso: cosas, pero en español les damos género por alguna razón), y eso es lo que está en tela de discusión aquí en realidad: necesitamos (inconscientemente) etiquetar a las personas en hombres o mujeres, o transexuales, o travestis (o...), pero nunca resulta admisible el "no importa".

La primera vez que intenté escribir esto fui directo al grano, pero me parece mejor ir al revés: comenzar por lo que no es lo que se está planteando: primero que nada, no es un reemplazo de "todos masculino engloba a 'todos y todas'" por "todas femenino engloba a 'todos y todas'", no es un reemplazo de la tendencia al patriarcado por una tendencia a un matriarcado igual de nocivo. No es esto:


Tampoco es decir "OK no queremos darle protagonismo a ninguno de los dos géneros así que en lugar de 'todos' o 'todas' decimos 'todes' en significancia de 'todos y todas'". No, no es esto:


¿Qué es lo que se plantea entonces? Que hay personas que no son "hombres que se sienten otra cosa" ni "mujeres que se sienten otra cosa", sino admitir y comprender que hay "personas que son personas", sea que haya una "etiqueta" definida para ellas o no:


"¿De qué cuadro sos?" recibe sólo miradas confundidas al ser respondido con un "no me importa el fútbol". "Sos mujer, pero te gustan las mujeres, así que sos lesbiana; ah también te gustan los hombres, bueno, sos bisexual entonces" es un razonamiento puramente binario, dibujamos sin darnos cuenta diagramas de Venn y algo o está dentro de un grupo o está fuera del mismo, o está en la intersección. Pero no nos damos cuenta que hay un círculo más grande que engloba a todas esas superposiciones y hasta las hace irrelevantes: los seres humanos, las personas:

La cuestión no es "incluir a hombres que se sienten mujeres" ni "incluir a mujeres que se sienten hombres" ni "incluir a personas que se sienten de otro género", es "incluir a todas las personas". La pregunta entonces, es el cómo, y aquí comienza mi torpe intento de analizar el enfoque que se ha tomado actualmente.

El "lenguaje inclusivo" tiene varias barreras a superar antes de lograr cumplir verdaderamente con su propósito (dejándo tácita la necesidad de ser pronunciable). Primero que nada, si tomamos que "el finalizar cualquier palabra con una sílaba que contenga la letra 'o' es masculinizar y terminar cualquier palabra con una sílaba con 'a' es feminizar", entonces empezamos a acercarnos al verdadero problema detrás del problema que plantea el feminismo contra el lenguaje cotidiano (el machismo implícito). Sí, el español es un lenguaje machista, pero ese no es el único problema: sino que de fondo deberíamos notar que es un lenguaje sexista. El feminismo busca visibilizar que "por defecto se asume el masculino" y por ende "el masculino se presume correcto", no obstante una lucha que va un paso más allá se da cuenta que nuestro lenguaje está construído por innumerables ingredientes que necesitan de base el diferenciar una sexualidad binaria en menesteres que son (o deberían ser) irrelevantes al sexo y al género.

Cuando una persona nace con un conjunto de características que, arbitrariamente o no, hemos denominado femeninas, "por simplicidad" redondeamos y las denominamos mujeres, y al revés: si una persona reúne un cierto de propiedades y comportamientos que denominamos "masculinos" los denominamos hombres. Pero si hilamos fino y aprovechamos la capacidad de proceso de información que nos otorga la vida moderna, podemos ver que esas diferencias sólo son útiles en ciertas áreas de estudio, más en otras no.

En general, nuestras biologías son suficientemente distintas como para que la medicina necesite especializarse en patologías que afecta a un género o al otro. Los hombres no podemos quedar embarazados, ni heredarle nuestro ADN mitocondrial a nuestra descendencia, pero incluso la biología no es binaria.

El próximo ejemplo que se me ocurre es el marketing, donde claramente podemos ver que la forma de venderle un producto (ni que productos es fácil venderle) a una mujer o a un hombre no es lo mismo, pero: ¿esto tiene que ver con qué genitales tiene debajo de la ropa cada conjunto de personas o tiene más que ver con qué imagen le han vendido que debería proyectar en su vida?.



Aquí básicamente termina una nota, y arranca otra, si fallé en describir la situación hasta aquí es una discusión. Lo que continúa aquí debajo es sólo una cuestión de gusto personal, en lo que me afecta la situación como hispanohablante. Primero veo 2 tendencias al usar la 'e' como letra sin-género: quienes se limitarían a usarla en contextos que sólo se refieren directamente a personas, y quienes aceptamos que el español es un lenguaje que realiza distinciones sexistas en su uso cotidiano de forma natural y ésto debería arrancarse de raíz.

Para mi gusto limitarse a palabras puramente asignables a personas es una tibieza. El español le asigna sexo/género a cosas que no tienen por qué tenerlo, como "el cuchillo y la cuchara" y en conjunto curiosamente los mismos adjetivos que describen "cosas masculinas" se asocian a los hombres, y los que describen "cosas femeninas" se asocian a las mujeres. Si a esto le sumamos que la potestad de decidir qué palabra tiene qué genero la tiene una minoría de hombres que acaparan un cierto 'poder', la división marcada entre "lo que corresponde" para los hombres y mujeres respectivamente deja de ser una decisión consciente de ellos mismos, sino un reflejo de lo que dispone la RAE.

Decir "le cuchille y le cuchare" me suena mal, pero no se si eso es tan sólo porque la parte de mi cerebro que está asignada al español ya se cristalizó (por eso no lo uso) o si es porque realmente no es la mejor forma de resolver el problema de sacarle el sexismo implícito al lenguaje.
No se si pensar que el planteo que hago a continuación ya se hizo explícitamente por quienes decidieron impulsar el reemplazo de vocales por la 'e', o si su uso se dió orgánica/evolutivamente, en una forma de memética linguística, pero tratemos de reproducirlo de todas formas:

¿Por qué usar la letra 'e' y no otra? (después de todo, el artículo que es la contraparte masculina de "la" es "el" y no "ol" o "lo"). Reemplazar las terminaciones sexistas con la letra 'i' hace que todo suene infantil (o como el meme de Daenerys: "yi crei en li igualdid entri personis sin importir su géneri"), y la 'u' nos dejaría haciendo de cuenta que hablamos en latín en joda o con dolor de muelas ("yu creu en lu igualdud entru personus sin importur su generu").

En lo que es puramente una cuestión de gusto, no me gusta como suena el exceso de palabras intervenidas con la letra 'e' (de hecho escribí párrafos enteros de este ensayo haciendo la prueba, pero las palabras simplemente resultan monótonas: "ye cree en le igualded entre persones sin importer su génere").

Dicho todo esto, si la mejor solución que tenemos es el reemplazo de vocales, en todo caso deberíamos inventar un nuevo sonido, una nueva vocal (y esta era la intención original de la 'x' creo, en lugar de la 'e'). Mi contendiente favorita personalmente es la 'æ' (que no debería pronunciarse exactamente como "ae", pero pega en el palo) y sonaría como “yæ creæ en læ igualdæd entræ personæs sin importær su generæ". O quizás podríamos eliminar las vocales en los sujetos de las oraciones y neutralizar los artículos solamente (“yo creo en le igualdad entre persons sin importar su gener") y quizás algo de sexismo debamos dejarle (y seguir feminizando "la igualdad", por ejemplo).

jueves, 2 de noviembre de 2017

El orden importa

Querer -> hacer. Siempre funciona así, o debería.

Recuerdo formularme preguntas, y buscar la respuesta. Querer hacer algo que requería encender la PC, encenderla y hacerlo; luego encender la PC y mirar el monitor lleno de íconos, buscando algo para hacer.

Recuerdo necesitar acceder a internet para buscar algo, ir al cyber y buscarlo, y volver; luego abrir el navegador, con Google esperando mi consulta, y yo sin nada que buscar.

Recuerdo perseguir a amigos para que me enviaran fotos de algún cumpleaños o juntada, o intentar mantenerme en contacto y enterarme tarde de los eventos, así que me hice una cuenta de Facebook, y lo abría sólo a veces, para mantenerme al tanto de aquellos de quienes me quería mantener al tanto; luego pasó a ser una pestaña siempre abierta en el navegador; luego a ser una app que siempre está allí, dando notificaciones; y ahora..

Ahora cualquier momento libre que uno tiene, se empieza a formular en nuestro interior un deseo, una intención, pero antes de que tenga tiempo de desarrollarse en una idea concreta, desbloqueamos la pantalla de nuestra computadora de bolsillo, abrimos Facebook y escroleamos, "buscando algo".. ¿buscando qué? .. buscando algo que no vamos a encontrar jamás, porque no está ahí afuera.