viernes, 30 de septiembre de 2016

Bodegón Crawl Episodio V - La Bella Napole

Bien, después de la última vez, decididamente teníamos que encontrar un lugar que no tuviera un sobrenombre tan.. pintoresco. Y ciertamente "La Bella Nápole" carece de tal cosa, de hecho hasta carece de un cartel en la puerta que diga su nombre y mucha gente lo ubica por "ese lugar que está en la esquina de San Nicolás y Tucumán y hacen terrible Plato X" (donde 'Plato X' puede ser un montón de cosas).

Por última vez, Google: se llama "La
Bella Napole", no "Napoli", con "e",
CON "E".
Básicamente esta esquina es un local de 2 pisos de puro bodegón: al entrar el olor a comida no satura tanto como en otros lugares, pero el bullicio invita a hablar fuerte y con la boca medio llena. Las sillas y manteles evidencian el paso de un millar de comensales, no obstante son extremadamente cómodas (punto a favor siendo que sobre el final de la jornada inevitablemente uno termina reclinándose y desabrochando botones del pantalón -situación verídica vivenciada por la Bruja de la Torre en esta jornada-). Los mozos rebozan de bodegonez y son parte importante de la experiencia, y cumplían con ser todos hombres, con promedio cincuentón de edad, y el que nos atendió particularmente no sólo sobrevivió a la prueba legislativa del "¿que me recomendás?" sino que la superó ampliamente, recomendando el menú de la noche (colita de cuadril con queso gratinado, papas y no recordamos que más) y lo describió con más detalle y énfasis que un comentarista deportivo alabando el mediocampo de la selección nacional de fútbol.

Me consta que en fechas patrias nadie en 
10 cuadras a la redonda piensa en hacer su
propio locro, el folklore del barrio dictamina
cargar una olla a pie al mediodía desde
aquí hasta su casa
A recomendación de El Doctor de la mesa recomendó lubricar los paladares con un Cuesta Del Madero tinto, aunque por falta de stock a lo largo de la noche tuvo que volver a aparecer en escena el San Felipe Caramagnola (con clamor popular). Además de la mencionada colita de cuadril, los platos de la noche fueron ravioles (de verdura, pollo Y carne de vaca) -con tuco & estofado- para la maestra en pócimas, y una Suprema a la Maryland para 2 compartida entre el Dr. y quien suscribe. Si bien todo estaba rico (en general es difícil "clavarse" con algo en la Bella Napole) hay ciertos detalles que hubieran beneficiádose de un poco de atención adicional, pero la Suprema a la Maryland es un clásico de antaño que no suele verse en los menúes de muchos lugares, pero aquí fue epsectacularmente ejecutada, viniendo acompañada de: papas fritas, banana frita, manzana frita, pickles, 2 fetas de jamón (para más placer), crema de choclo y puré de manzana.

Hablando de cosas que no suelen verse en el menú: la carta tiene una variedad ridículamente enorme. Reitero: ridículamente enorme, parecería que no importa que tengas ganas de comer, seguramente lo podrías conseguir allí y bien hecho (bueno, salvo digamos, sushi o platos muy de otras latitudes culturales). Es además, hasta donde recuerdo, el único lugar en Rosario donde he visto que vendan platos con Yacaré o Ranas.

Damas y caballeros: el Sambayón.
Hay que admitir que es un lugar al que resulta peligroso ir con mucha hambre, porque uno podría tentarse y ordenar comida de más, con lo que cuando empiezan a aparecer los platos sobre la mesa uno intenta controlarse pero muy fácilmente puede caer en un frenesí (no, no estoy diciendo que nos haya pasado eso). Finalmente, cuando ya estábamos todos desparramados y sufriendo disfrutando la agonía tras la ingesta desmedida, la necesidad de postre fue unánime, solicitando un flan con dulce de leche y café (que no probé pero olía muy bien), Panqueques "Don José" (uno de banana flambeada, el otro de manzana), y una copa de Sambayón (primera vez que veo el postre de verdad y no "un helado de-", y tengo que apuntar que el helado y la cosa real no se parecen en casi nada).

Sin más, el puntaje (hover-over-hover-over-hover-over):
  • Bodegonez (del servicio): 100%
  • Bodegonitud: 90%
  • Bodegonancia: 95%
  • Sabrocez: 94%
  • Peronitud: 82%
  • Tubos per cápita: 2 de ¾ c/4
  • ¿Da para poste? Seeeeeeeeeeeeeeeeh

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Bodegón Crawl Episodio IV - La pu... "Mate'O"

Durante muchos años esta muchacha
tuvo LEDs de alto brillo, verdes, en
lugar de ojos. No diremos mas.
Buenas noches queridos amigos, esta velada venimos a deleitaros con el relato de- momento, momento, momento: ¿que es ese "la pu..." en el título de la nota? Bueno, era inevitable. En otra ocasión ya les dimos a conocer como un lugar tan refinado como "El Comedor Balcarce" puede apodarse en el folklore local con un nombre vulgar como "El Vómito", y esto ya fue transgredir las buenas costumbres que tanto se esforzaron nuestros padres por inculcarnos, pero esta noche hemos de redoblar la apuesta visitando un local con un apodo tan crudo que no nos atrevimos a ponerlo en el título: "Mate'O" (que les juro que así está escrito en todos los carteles y menúes), es conocido popularmente como "La Puta Zombie". Comprendemos que tal sobrenombre no puede pasar de largo sin una explicación, por lo que la obviaremos completamente (a excepción de la foto que va aquí al costado).

Medalla de honor para la página
del menú que claramente ha
sobrevivido en el campo de batalla
El equipo de asedio esta noche fue el dúo trío dinámico compuesto por dos abogados-que-hacen-pesas y su habitual programador-que-juega-con-espadas. La noche planteó ser un desafío desde el inicio: arrancando con un Valderrobles 3/4 (tinto) +sifoncito de soda y un Vitel Toné como entrada, la situación no pudo más que seguir en ascenso cuando, al preguntarle a la moza "¿cuánto salen estos platos que no tienen precio en la carta?", fuimos servidos con un "y.. mas o menos.. (silencio..) ahora pregunto". Finalmente pedimos un "Entrecot relleno", un "Lomo a la Cevillana" y un plato de Ñoquis de Papa con Salsa Bolognesa que todavía estamos buscando en el diccionario un adjetivo adecuado, porque llamarlo "abundante" sería quedarse bastante corto. Queda como ejercicio al lector intentar adivinar cuál miembro del equipo pidió qué plato.

Hemos evitado mencionarlos específicamente hasta este punto, pero: hay ciertas cuestiones que resultaron, como mínimo, disonantes, digamos: a pesar de que el niño de 12 años promedio podría confeccionar un menú de apariencia más profesional que el que se nos presentó, sumando su falta de mantenimiento, sumando a los precios borrados y re-escritos en lapiz (que nos permiten dilucidar cómo con el paso de los años una picada que valía 65$ escaló hasta los 210$), la calidad en general de los platos era impecable: las porciones tenían el tamaño justo (a más barato más abundante), el sabor fue en general exquisito y hasta la presentación de los platos de carne hizo decir "esto es demasiado prolijo para ser un bodegón". Así que todo tiende a balancearse en una suerte de ying-yang gastronómico.

Y hablando sobre el ying-yang: el local está dividido en 2 sectores; suponemos que en otras épocas esta separación serviría para segregar fumadores de no-fumadores, pero de alguna forma en la actualidad este flujo dividido del feng-shui hace que las limitaciones sean otras: mientras en una mitad del salón todo parece muy normal, en la otra está prohibido consumir sandwichería y pizzas ("sólo se pueden pedir comidas al plato", ¿donde aparentemente la pizza no se puede comer al plato?), y las paredes están adornadas por murales de escenas "típicamente rosarinas" con cualidades artísticas (y calidad) diversas.

Nos olvidamos de votar, pero el vino que compartimos unió nuestros corazones de tal forma que puedo afirmar hablar por los 3 cuando digo (y recuerden poner el puntero sobre lo que no sepan que significa):
  • Bodegonez (del servicio): 100%
  • Bodegonitud: 80%
  • Bodegonancia: 85%
  • Sabrocez: 90%
  • Peronitud: 51%
  • Tubos per cápita: 2 de ¾ c/3
  • ¿Da para poste? Seeeeeeeh